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Hay proyectos que buscan resolver un problema. Y hay proyectos que, además, nos invitan a cambiar la manera en que pensamos quiénes pueden ser protagonistas de las soluciones.
Nuestra propuesta aborda un desafío concreto de General Pico: la generación de residuos y la necesidad de fortalecer la separación en origen. Pero busca ir más allá de instalar recipientes o enseñar a clasificar materiales.
El objetivo es construir una cultura ambiental activa, participativa e inclusiva, promoviendo hábitos de reducción, reutilización y recuperación de residuos en nuestro Centro Educativo Terapéutico, los hogares y los espacios comunitarios.
¿Y qué hace diferente a esta propuesta?
Que las personas con discapacidad no ocuparán un lugar pasivo. Adolescentes, jóvenes y adultos serán protagonistas de las acciones: participarán en la toma de decisiones, diseñarán materiales de sensibilización, compartirán aprendizajes y asumirán roles como promotores ambientales en su comunidad.
Porque cuando generamos oportunidades reales de participación, no solo ampliamos la autonomía y el ejercicio de la ciudadanía de las personas con discapacidad. También transformamos la mirada de la sociedad sobre sus capacidades, sus aportes y el lugar que tienen en la construcción del bien común.
La acción climática necesita del compromiso de toda la comunidad. Y una comunidad verdaderamente inclusiva necesita reconocer que todas las personas tienen algo para aportar